Una esmeriladora es una máquina o herramienta que consta de dos discos a ambos costados, montados sobre un eje acoplado a un motor eléctrico para que cuando el motor comience a funcionar, los discos giren permitiendo realizar diversas tareas en función del tipo de disco que se haya montado.
Aquellos que cuentan con esta herramienta en su taller encuentran que es una máquina indispensable y realmente útil para realizar diversos trabajos tanto en la casa y en el taller. Es una herramienta capaz de trabajar con casi cualquier tipo de material, desde acero a cerámica; es por esto que las esmeriladoras están presentes en la mayoría de los talleres mecánicos, carpinterías, carpinterías metálicas y también podemos encontrarlas en talleres de bricolaje.
Es tan versátil además de mantener las herramientas afiladas, la esmeriladora es lo que se necesita para eliminar rebabas, rectificar cortes o dar forma a piezas de metal. Para esto existe una gran variedad de ruedas abrasivas intercambiables de diferentes graduaciones y tipos para adaptarlas a aplicaciones específicas. Por ejemplo, si se cambia una rueda esmeriladora por una rueda de cerdas de alambre, se podrá eliminar fácilmente el óxido, las escamas o los acabados de la pintura. Y asimismo se puede substituir una rueda especial para pulir metales y plásticos.
Es una máquina de pequeño tamaño y peso, que va montada a un banco de trabajo para poder realizar trabajos sin necesidad de cargarlas. Cuentan con un motor, normalmente eléctrico, pero que también puede ser accionado por gasolina o aire comprimido.
Tienen un disco a cada lado, con muelas de distinta granulometría a cada lado, una fina para el afilado y otra para repasar.
Usualmente se utilizan para el afilado de herramientas (brocas, escoplos, cuchillas de torno, destornilladores, buriles, cinceles, etc.) y para quitar rebabas de piezas pequeñas.